Malacca (Malaysia)

Salimos de Singapur a eso de las 8pm en autobús, desde el Golden Mile Complex, un centro comercial de los '80 venido a menos, con la mitad de los comercios cerrados y el resto con las ventanas por desempolvar. Esta vez, al cruzar los pasos fronterizos esprintamos para llegar los primeros al bus pero, como parece ser costumbre con los buses de la zona, solo cruzar la frontera tuvimos que cambiar de vehículo porque se había estropeado. La llegada, entre la hora de salida y el percance, fue alrededor de la 1am. Habiendo previsto la hora, habíamos reservado un guesthouse e incluído una nota avisando de nuestra hora de llegada aproximada. A esas horas no había otra que pagar 20RM por un taxi para llegar al centro desde Melaka Sentral, la estación de buses situada a unos 3km de nuestro destino. Llegados al guesthouse, el River One Residence, y antes de picar al timbre, el chico belga que regenta el lugar nos abría la puerta y nos bombardeaba con información acerca de que ver, que hacer y donde comer.

A la mañana siguiente nuestro anfitrión tuvo que repetirnos toda la información, pués apenas recordabamos dos reseñas. El alojamiento está francamente bien, con una zona con Wifi en el primer piso abierta al rio, con muy buena ventilación. Los baños bastante limpios y acorde al número de alojados no crean problemas de “ocupación”. El lugar también dispone de cocina de uso comunitario muy bien equipada.

Malacca, o Melaka, es otra ciudad colonial con ciertas similitudes con Georgetown, pero mayor influencia lusitana y holandesa. La ciudad nace a las orillas del mar, a ambos lados de la desembocadura del Sungai Melaka (Rio Melaka) y sigue hacia el interior decorando los cauces del rio con coloridas shophouses.

Sungai Melaka flanqueado por Shophouses y jardines (vistas desde River One Residence)

Andando desde el centro de información turística, en frente del Hard Rock Café, en dirección sur, es facil contemplar los monumentos que narran la historia del lugar. En la misma rotonda del Hard Rock Café, está la Clock Tower, la Christ Church y el Stadthuys (el antiguo ayuntamiento, testigos todos de la ocupación holandesa).

Plaza central con el Clock Tower, Christ Church y Stadthuys

Dejando el Stadthuys a la izquierda, se llega a unas escaleras que suben a lo alto de un pequeño montículo coronado con los restos de la Saint Paul's Church. Esta iglesia habría servido tanto para predicar la palabra de Dios, como de torre de vigilancia desde la que avistar los navíos que se acercasen con malas intenciones en épocas de piratas. Una vez cruzada la iglesia y disfrutado de las vistas desde lo alto, se baja la cuesta hasta llegar a la Kota A Famosa o Puerta de Santiago, los restos de una de las puertas de la fortaleza portuguesa flanqueados por dos cañones que nada tienen que ver con la época de construcción de la muralla.

Porta A Famosa

Después de este corto paseo bajo un sofocante sol, uno se puede refugiar en cualquiera de los centros comerciales que hay justo enfrente. Aparte de lo comentado, poco queda por ver en Melaka.

Si vale la pena darse un paseo por Jonker Street, la calle que desemboca en el Hard Rock Café desde el norte. Un garbeo nocturno cualquier fin de semana deleitará cualquiera con ganas de movimiento y comida callejera de calidad. En el extremo norte de la calle, en un callejón que conecta con Jalan Tokong, se concentran los puestos de concha y pescado. Con precios fantásticos, por unos RM uno puede disfrutar de un plato de almejas con salsa (los labios se acordarán de ella durante un par de horas) y unas Fried Oyster (ver post de Georgetown).

Coincidiendo nuestra estancia con un fin de semana, disfrutamos de los placeres de Jonker Street por duplicado y fue un sábado cuando, después de cenar en los puestos ya citados, vimos algunas personas girandose y mirando hacia el sur de la calle. Siguiendo sus miradas vimos grandes llamas en lo alto de los edificios. Asustados por la localización de las mismas, pensando que pudieran estar cerca de nuestro alojamiento, rodeamos la calle para descubrir que salían del techo de una shophouse del centro de Jonkers. Posteriormente pudimos comprobar la ineficiencia del cuerpo de bomberos de una ciudad construida sobre vigas de madera. Tardaron siglos en llegar para, después, tardar en conectar las mangueras a una salida de agua y tardar, un poco más, en encenderlas. A la mañana siguiente el escenario era desolador. El interior del edificio, un resturante, estaba inundado de agua y ceniza, los muebles rotos, esparcidos por el suelo, cubiertos del polvo gris adherido fuertemente por el efecto del agua mientras la luz entraba libremente a través de un techo de madera desaparecido.

Además de lo citado, mientras uno callejea por Malacca se puede encontrar con algunos templos taoístas (uno de ellos, el Cheng Hoon Teng, el más antiguo de Malasia) y una gran mezquita, la Masjid Kampung Kling, en la misma calle. Y algún que otro susto propinado por los inmensos varanos que ocupan los desagües y que recuerdan a su primo hermana el dragón de Komodo.

Jalan Tukang Emas con Masjid kampung Kling a la derecha

Por encima de lo citado, posiblemente lo más recomendable, tanto para combatir el calor como para disfrutar de vistas, sea pasear al atardecer por las orillas del rio. Un agradable paseo, sin apenas gente, que ayudará a sofocar las tórridas temperaturas de esta bonita ciudad.

 

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