Koh Phi Phi (Thailand)

Fué una decisión rápida, había sido una opción desde nuestra salida de Koh Tao, pero al haber bajado a Koh Lanta habíamos barajado la posibilidad de visitar Koh Phi Phi en un daytrip, a través de alguna agencia. Al final, posiblemente ayudados por el infernal ruido de aquellos inmensos altavoces mal dirigidos del Ozone bar, nos fuimos en Mototaxi al puerto y pillamos “in situ” el ferry a Koh Phi Phi.

Interior del Ferry Koh Lanta-Koh Phi Phi

Un viaje muy correcto, con buena mar y sin ninguna incidencia. En unas 3 horas nos dejaban en Ton Sai, el puerto de Koh Phi Phi Don, y al bajar nos hacían pagar a todos una especie de impuesto revolucionario para la conservación de la isla. Hordas de rubias con camisetas destripadas de tirantes y tejanos recortados de tiro alto se paseaban por las calles principales del puerto de Ton Sai, todas ellas con gafas de sol de colores brillantes, definitivamente los '80 han vuelto. Esquivando al personal, a las masajistas, a los tatuadores y a los divemasters, todos ellos encorvados sobre la calle intentando captar clientes, anduvimos con todos los bultos buscando alojamiento. Y recibíamos la misma respuesta: sorry, fully booked! (Todo ocupado, lo siento). Decidimos dirigirnos hacia el único alojamiento que conocíamos, una guesthouse que nos habían ofrecido cuando salíamos de Koh Lanta cuando compramos el billete del ferry, el Hillside Guesthouse, justo al inicio de las escaleras hacia el viewpoint. Quedaba apartada del centro y eso en Phi Phi solo puede significar una cosa, menos ruido!

Exhaustos del paseo y desesperados, el amable dueño del Hillside que también regenta la tienda de comestibles de la esquina, nos volvió a dar una mala noticia: full! Pero frente a nuestro exausto aspecto de mochileros sudados, deshechos y desesperados, nos dijo que sabía donde podíamos conseguir un bungalow por 500ThB! Llamó para confirmar que había sitio y, como por arte de magia, la noticia nos devolvió toda la energía. Con los bultos, escaleras arriba! Nada más y nada menos que 100 escalones hasta la puerta del bungalow. Los bungalows se encontraban en un lugar privilegiado, dentro del recinto del viewpoint! En lo más alto de Koh Phi Phi Don!

El archipiélago de Phi Phi está formado básicamente por dos islas, Phi Phi Don, la mayor, la habitada-urbanizada-masificada-resacosa-bebedora-fiestera…y su hermana menor, Phi Phi Leh, un poco más al sur, la hermosa e inspiradora isla que sale del mar con fuerza y crea pequeñas calas para regocijo de…demasiados. El turismo aqui no tiene mesura alguna y es aqui donde uno se da cuenta de lo que significa masificación.

Phi Phi es un Lloret de Mar caro en un escenario de ensueño, pero los piratas británicos (en su forma de jóvenes y no tan jóvenes bebedores de alcohol) ha logrado hacerse con la isla y empañar su belleza.

Después de una fácil visita al viewpoint, salir de casa y andar un minuto, queda pasear por la playa norte, Loh Dalam. Una playa que sorprende en marea baja, pudiéndose andar unos 300mts adentro sin mojarse los tobillos. Durante la marea alta, es una playa estrecha donde cuesta encontrar hueco.

Playa de Loh Dalam

La playa sur, Ton Sai, es el lugar donde se encuentra el puerto con la pasarela de embarque de los ferries y ocupada en su parte oriental por longtail boats que esperan a que algún turista los alquile para ir a Phi Phi Leh. Todos los barqueros cargan un folio plastificado con los tours para recorrer las distintas playas y sus tarifas. Las tarifas no difieren demasiado de uno a otro, pero si lo hacen cuando se preguntan en agencias, que sorprendentemente resultan más caras.

Longtails en la playa de Ton Sai

Andando hacia el este por el paseo se llega a otra playa, Laem Hin, pasada la mezquita. Es una playa bastante más tranquila y resguardada que en marea baja también deja que gran parte de su fondo asome a la superficie con un espectáculo de cangrejos y otros seres moviéndose y tratando de esconderse a tus pasos.

Phi Phi Leh vista desde Laem Hin

Cuando termina la playa y a través del Viking Place Resort y el Paradise Pearl Bungalows, se accede a Long Beach. El último tramo de la ruta es una empinada bajada entre raíces que facilmente se puede terminar haciendo de culo. Resulta ser una playa de arena fina de unos 600mts de largo con algunos árboles que dan cobijo en la parte de acceso a la playa y unos cuatro ressorts con sus bungalows apuntando al agua. Aún y tener un acceso difícil por tierra hay gente, no tanta como en Loh Dalam, pero la hay.

En caso de tener que elegir donde estirar la toalla, nos decantamos, sin duda, por Laem Hin o Long Beach frente a la populosa Loh Dalam o Ton Sai.

Al norte hay algunas otras playas a las que se accede por mar, como también a Monkey Beach, una pequeña cala al suroeste de Ton Sai ocupada por monos demasiado mal acostumbrados a las visitas constantes de turistas y a la ocupación de la arena por los vestigios flotantes de la fiesta.

Y siguiendo el dicho, si no puedes con tu enemigo, únete a él. De forma involuntaria nos vimos envueltos por el zumbido de los ensordecedores altavoces que colocan en la playa de Loh Dalam y que retumban por toda la isla, hasta lo más alto, hasta el Viewpoint. Allí estábamos nosotros refugiados, convencidos de no seguir sufriendo el ruido como llevábamos haciendo tres días en Koh Lanta y resultó ser uno de los peores lugares para ello. Por su ubicación, sin ninguna estructura que nos parapetase, las ondas fluían libremente hasta hacer temblar nuestra choza.

Ese fué uno de los motivos que nos animaron a abandonar la isla, pero no sin antes echarle un vistazo a la mayor de sus atracciones, Phi Phi Leh y, especialmente a Maya Beach.

Andando por la playa, sabiendo lo que cobraban por un daytrip en grupo, decidimos probar suerte con los barqueros para alquilar un longtail para los dos. Dimos con una mezcla de Bob Marley y el Capitán Jack Sparrow (Piratas del Caribe) que estaba dispuesto a llevarnos a las 6am para llegar los primeros. Estuvimos regateando hasta conseguir que nos lo dejara por 800ThB, pagando él la “entrada” a la playa. Ocasionalmente, si los rangers se encuentran en la playa te pueden cobrar una entrada de 200 ThB por persona. Le pagamos 500ThB como reserva y quedamos en encontrarnos en ese mismo lugar a la mañana siguiente.

A las 6am estabamos en el lugar de reunión después de haber bajado los 100 escalones de dos en dos. A las 6.03, apareció Jack Sparrow con su bicicleta y comenzó a preparar el Longtail mientras esperábamos a poder embarcar desde la pasarela. Una vez en la barcaza, comenzó la aventura. Habiendo recorrido unos 50 metros el motor se paró, pero nuestro capitán lo encendió de inmediato. Por desgracia, el parón volvió a suceder de forma reiterada hasta que, llegados a la altura de la punta norte de Leh, con olas de 1,5mts, nos dijo que había un problemilla con el motor. Por aquel entonces ya hacía un rato que se iba acercando otro longtail que nos dió alcance y, al grito, paró para acercarse y remolcarnos. Como llegó el cabo a nuestro barco fue todo un espectáculo, llegando a creer que nuestro capitán iba a caer al agua al abalanzarse sobre el cabo y perdía el equilibrio. Lo que aconteció después pudo haber terminado en catástrofe. Las olas empujaron nuestro longtail contra el estribor del otro que se encontraba en ese momento en perpendicular mientras nuestro capitán anudaba el cabo a la proa sin darse cuenta de lo que estaba pasando. Al alzar la vista saltó a para intentar frenar con el pié el desastre, pero el pico de proa ya había colisionado con el toldo del otro longtail desmontándolo de su posición sin mayores daños pero con un buen susto y algunas risas por nuestra parte.

Aproximándonos a Phi Phi Leh

Llegamos a Maya remolcados y estuvimos disfrutando de las vistas a esas horas de la mañana. En la playa ya había unos 6 ó 7 barcos con bastante gente repartida por el agua haciendo snorkel y esquivando los cascos de los barcos. Un paisaje que, aunque empañado por la ocupación naviera, realmente resulta precioso e irreal.

Salida de Maya Beach

Después de todo, la excursión nos terminó saliendo mucho más barata de lo esperado. Terminamos renegociando el precio por lo acontecido y no pagamos más que la paga y señal (500ThB). No bajamos a la playa en vista de la cantidad de gente que allí había y nuestro barquero consiguió que un compañero nos devolviera a Phi Phi Don con alguna que otra salpicadura en el camino. Hubiéramos llegado calados de no ser por la lona que nos facilitó el chico.

Un poco más tarde nos embarcamos en el ferry que nos llevaría más al sur, al Parque Marítimo de Koh Tarutao!

 

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